
Inseguridad en Labranza
Más que una consulta, tengo que hacer pública mi molestia por la poca transparencia de los organismos que intervienen en la distribución y la asignación de viviendas sociales, en particular estoy hablando de lo que pasa en Labranza, alguna vez el dormitorio de Temuco.
Hoy se ha convertido en un verdadero problema social y va a ser muy difícil de curar, porque esto recién comienza. El pueblo se ha rodeado de poblaciones que albergan distintas realidades, pero que para los que hemos vivido desde niños, se ha transformado en una ola de robos y hasta ataques en contra de gente honrada. La modernidad trae consigo la misma realidad que se vive en la capital de Chile. Hay que partir enrejándose entero, por temor a que algún individuo sin preparación alguna proveniente de quien sabe donde, rompa un vidrio y sin pensar en nada, nos despoje de las cosas que a nosotros, quienes sí nos preparamos y trabajamos como debiera ser, tanto nos han costado.
Me gustaría que alguien diera la cara y respondiera algo tan simple como si toda esa gente que han ido a erradicar de tantos campamentos y tomas no fueron capaces de salir adelante sin la ayuda del Gobierno, en este caso para poder acceder a una vivienda extremadamente básica. Cómo pretende el Gobierno que estas personas subsistan si en mi querido pueblo de Labranza no hay trabajo puesto que es más que sabido que no tenemos recursos propios. Los pasajes para viajar a Temuco a trabajar son altísimos, ¿cómo pretenden que salgan adelante entonces? La curiosidad más grande es que a los que se ha sorprendido robando o violando propiedad privada es gente que viene de aquellas poblaciones. Si bien es cierto, no puedo generalizar con todos, estoy muy preocupado con esta suerte de lotería ¿cuándo me tocará hacer de víctima? en esta pésima película cuyo director anónimo jamás investigó y —mucho menos— jamás consultó la realidad de mi pueblo, puesto que si lo hubiese hecho, con muy poca preparación se habría convencido que lo que estaba por hacer sólo destruiría la paz y la tranquilidad que siempre reinó en Labranza.
Que difícil es poner tu casa en venta, dejar lo que te gusta, tu familia, tus amigos y todo lo que alguna vez llenó tus espacios. Me pregunto: él o las personas que arbitrariamente tomaron esas decisiones, ¿me ayudarán a trasladarme siquiera?, o ¿pagarán los costos que trae consigo un cambio de ciudad, colegio de los hijos y tantas cosas que traen consigo un cambio no planificado? Siento la necesidad de huir, para encontrar la tranquilidad perdida. Si encuentro a los culpables de este cambio radical en mi pueblo, sólo me resta decirles antes de despedirme si alguna vez yo tomo las decisiones, tengan por seguro que le preguntaré a todos, que es lo mas lógico y conveniente para nuestra comunidad.
Más que una consulta, tengo que hacer pública mi molestia por la poca transparencia de los organismos que intervienen en la distribución y la asignación de viviendas sociales, en particular estoy hablando de lo que pasa en Labranza, alguna vez el dormitorio de Temuco.
Hoy se ha convertido en un verdadero problema social y va a ser muy difícil de curar, porque esto recién comienza. El pueblo se ha rodeado de poblaciones que albergan distintas realidades, pero que para los que hemos vivido desde niños, se ha transformado en una ola de robos y hasta ataques en contra de gente honrada. La modernidad trae consigo la misma realidad que se vive en la capital de Chile. Hay que partir enrejándose entero, por temor a que algún individuo sin preparación alguna proveniente de quien sabe donde, rompa un vidrio y sin pensar en nada, nos despoje de las cosas que a nosotros, quienes sí nos preparamos y trabajamos como debiera ser, tanto nos han costado.
Me gustaría que alguien diera la cara y respondiera algo tan simple como si toda esa gente que han ido a erradicar de tantos campamentos y tomas no fueron capaces de salir adelante sin la ayuda del Gobierno, en este caso para poder acceder a una vivienda extremadamente básica. Cómo pretende el Gobierno que estas personas subsistan si en mi querido pueblo de Labranza no hay trabajo puesto que es más que sabido que no tenemos recursos propios. Los pasajes para viajar a Temuco a trabajar son altísimos, ¿cómo pretenden que salgan adelante entonces? La curiosidad más grande es que a los que se ha sorprendido robando o violando propiedad privada es gente que viene de aquellas poblaciones. Si bien es cierto, no puedo generalizar con todos, estoy muy preocupado con esta suerte de lotería ¿cuándo me tocará hacer de víctima? en esta pésima película cuyo director anónimo jamás investigó y —mucho menos— jamás consultó la realidad de mi pueblo, puesto que si lo hubiese hecho, con muy poca preparación se habría convencido que lo que estaba por hacer sólo destruiría la paz y la tranquilidad que siempre reinó en Labranza.
Que difícil es poner tu casa en venta, dejar lo que te gusta, tu familia, tus amigos y todo lo que alguna vez llenó tus espacios. Me pregunto: él o las personas que arbitrariamente tomaron esas decisiones, ¿me ayudarán a trasladarme siquiera?, o ¿pagarán los costos que trae consigo un cambio de ciudad, colegio de los hijos y tantas cosas que traen consigo un cambio no planificado? Siento la necesidad de huir, para encontrar la tranquilidad perdida. Si encuentro a los culpables de este cambio radical en mi pueblo, sólo me resta decirles antes de despedirme si alguna vez yo tomo las decisiones, tengan por seguro que le preguntaré a todos, que es lo mas lógico y conveniente para nuestra comunidad.


